AÚN HAY MÁS

Al escritor René Rebetez,

En memoria

 

En el Jardín del Caribe –así llamaban a la isla Providencia y Santa Catalina–, al fin hallé esa página de mármol arrullada por el verdor perenne de la hierba, a la orilla de la inquieta eternidad del mar. En medio de la plácida e infinita soledad, en ese paraíso triste, pero bello y rodeado de silencio azul, él, que era inmortal, figuraba como muerto. Su hermético, misterioso y prometedor epitafio decía: “Aún hay más”. Se sospecha que esa muerte era otra de sus creaciones fantásticas.