Ver para no creer

No sabemos si ese hombre semidesnudo es Cristo crucificado en el aire, si es un suicida que se lanzó al abismo y quedó suspendido violando la Ley de la gravedad universal, si brotó del río y empezó su ascenso en cuerpo y alma hacia el cielo, si está parado sobre una cuerda floja sosteniendo con su cabeza el puente, como un Atlante, para evitar que se caiga y así salvar al niño y los jóvenes que están encima, si es un hombre casi empeloto pero que vuela, si es un soñador que se cayó de la nube en que andaba pero no se mató sino que quedó varado sobre una hebra de luz del día. Y quien lee podrá añadir su propia visión. Es posible que todas las anteriores sean falsas y verdaderas al mismo tiempo. También es cierto y mentiroso que quien aparece en esa imagen sea yo en otra vida.  

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